Amor a un metro de distancia

Un día cualquiera en la ciudad de Santiago, un joven que utiliza el metro se encuentra de improviso en la estación Los Héroes con una mujer delgada, de pelo largo y de color castaño, que después de subir al tren, el protagonista se dio cuenta que ella poseía una sonrisa  hermosa que lo dejó encantado. Él normalmente no hubiera pescado a una mujer con esas características, pero encontraba que todo lo que no le gustaba de una mujer consideraba que a ella se le veía bien y con eso también creía que esos atributos los hacia lucir perfectamente.

Este joven se quedó mirándola durante todo el trayecto que compartieron en el tren, con esto el protagonista pensaba “Ojalá que ella se baje en La Cisterna”. Mientras avanzaban de estaciones él se hacía ilusiones con respecto a la mujer y finalmente llegaron los dos a la estación terminal del metro, pero justo en ese momento observa como ella toma la combinación con la línea 4A y él se dirige a la intermodal para poder salir a gran avenida, para tomar el recorrido que le sirve.

Cuando Salió a la calle, le empezó a entrar un sentimiento de rabia, ya que pensaba que era un tonto sin remedio que no era capaz de hablarle a una mujer y que se iba arrepentir de no haberle hablado alguna palabra y eso lo tuvo de mal carácter, durante el resto del día.

Al día siguiente se vuelve a encontrar con la misma chica, en la misma estación de metro, lo cual provocó una felicidad en él, que en mucho tiempo no había sentido, lo cual originó una duda en el joven que pensó: ¿Cómo podía quedar embobado de una mujer, si apenas la ha visto dos veces en su vida? Mientras se realizaba ese tipo de preguntas la chica se le acerca mientras estaban en la estación Lo Ovalle para pedirle la hora, a lo cual él le indica la hora, mediante su celular. Una vez que se separaron, el hombre empezó a suplicar que mañana la volviera a encontrar, para poder realizar el mismo trazado.

Durante la siguiente la siguiente jornada no se encuentra con la mujer que lo tiene confundido, y eso lo pone algo depresivo, puesto que en los días que se topaba con chica él sentía que le alegraba el resto del día, junto con mencionar que no importaba que el metro estuviese lleno, mientras el hombre viera la sonrisa de esta persona, el mundo se le arreglaría en cosa de segundos.

Al cuarto día vuelve a encontrarse con ella, peroesta vez las cosas son diferentes, puesto que ella lo saluda moviendo sus manos, a lo que él le responde de la misma forma. Cuando  llega a su casa se vuelve a ilusionar con respecto a ella.

Al quinto día definitivamente ellos empiezan a dialogar, debido a que el tren que iban ellos frena de forma repentina en Rondizzoni, lo que provoca que ambos empezan a comentar lo sucedido y  ese en ese momento que durante los otros días conversan acerca de sus vidas. En la conversación de los días él sabe que el nombre de ella es Daniela y que estudia periodismo, mientras que Andrés que es el nombre del protagonista estudia Pedagogía en educación Física.

Al pasar una semana ellos se hacen amigos, se comentan todo lo que sucede en sus vidas, junto con mencionar sus gustos en las diferentes áreas sociales de la vida. Pero toda esta conversación se genera en el trayecto de Los Héroes a La Cisterna.

Entre la segunda semana de conocerse y la tercera, ellos se dan cuenta de que algo sienten por el otro, cuando ambos se perciben esto, se provocó algo que no tenían planificado. Ellos se encuentran en la estación San Miguel y de improviso ambos salen del tren, para darse un beso apasionado, como si el mundo se fuera a terminar. Una vez que volvieron a subirse al metro se empezaron a sonreírse y a besarse hasta la estación terminal de la línea 2.

Después de ese hecho Andrés piensa en como pedirle pololeo a ella, hasta que se le ocurre de una forma particular. Él le pide que lo espere en el andén de Los Héroes, para darle una sorpresa a ella. Cuando de improviso se escuchan los altavoces de la estación con la voz de protagonista, con el propósito de confesarle todos sus sentimientos hacia la mujer y que además de ello le pide pololeo en ese lugar, lo que origina la exclamación de las mujeres que se encontraban en los andenes. A lo que Daniela quiere responderle pero no puede hacerlo, pero justo en ese momento Andrés se acerca a ella para esperar la respuesta, a lo que la chica le responde con un “si” y en ese momento los dos se dan un beso que genera el aplauso espontaneo de las personas.

Finalmente Andrés y Daniela llevan más de 6 meses de relación, cada vez que ellos recorren la línea 2 recuerdan con mucho cariño el cómo se conocieron y lo especial que es transportarse en el tren subterráneo.

 

 

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